CRÓNICAS DE UN PUEBLO SAN JUAN DE LA RAMBLA JOSÉ Mª PÉREZ MONTES
179
Otra cantinela, no sólo del alcalde sino también de muchos vecinos aleccionados, es
cuando se ponen a recordar con rencor que en el pasado no tenían luz, ni red de agua, ni vías
de comunicación, ni médico…Yo mismo, que pase parte de mi infancia en La Guancha, lo
recuerdo, pero nunca a mis coetáneos ni a mí se nos ocurrió echarle la culpa a alguien, sino lo
aceptamos como normal porque así viene sucediendo desde el Neolítico, o sea, que la luz
haya llegado primero, por ejemplo, a Icod de los Vinos o al casco de San Juan de la Rambla,
mejor situados y con más población, y aún antes a Santa Cruz, y antes a Madrid; incluso
recuerdo cuando por fin llegó y le dije a un niño como yo que apagara la luz y se puso a
soplar la bombilla. Analizar las causas de porque las cosas han sido, son y probablemente
serán así, sería una tarea harto compleja, pero Manuel Reyes desde su estrecha perspectiva de
iletrado hace esta simplificación de una demagogia verdaderamente obscena: ―De todas
aquellas carencias tuvieron la culpa los caciques del casco‖, y queda tan pancho; ¿por qué no
llama caciques a la burguesía de Santa Cruz ya que ellos disponen de una serie de
comodidades y servicios que no existen en nuestro pueblo?
Que este pueblo no está dividido es otra mentira de un descaro grotesco. Este pueblo
sufre una fractura social profunda, esto es fácilmente verificable pero, además, aquí el
entrevistado prueba con sus propias palabras que él mismo es el primer culpable de esa
fractura: ―…siempre hemos vivido gobernados por gente de alto señorío. Nosotros éramos sus
medianeros, y ahora les ha salido un alcalde de la parte alta, sin estudios, hijo de unos
desgraciados agricultores…‖y, aunque en esta ocasión se ha mostrado menos virulento que en
otras, esas palabras nacen de un de un resentimiento y un rencor personales profundos,
fenómeno que no se ha producido en ningún otro municipio de Canarias, sabiendo que al
repetir esa idea hasta la saciedad como lo viendo haciendo desde hace 16 años, no sólo no
resuelve nada sino que ahonda más y más en la división del pueblo, esto no es propio de
buena gente. Así que no se queje si en toda la costa no le tenemos ahora ni nunca por nuestro
regidor sino por nuestro enemigo, él lo quiere así. Luego repite lo que dice siempre para
atribuir a los demás sus propias culpas: ―Lo que ocurre es que hay unos señores, no más de
50, que siempre han tenido la voz cantante y tratan de atemorizar al resto‖, aparte de esa cifra
de 50, que también ha esgrimido en otras declaraciones, sugiere la práctica fascista de listas
negras, a algunas de las muchas manifestaciones que hemos celebrado han concurrido
hasta300 vecinos y, si calculamos por detrás de cada uno de ellos puede haber un mínimo de
otros tres que piensan igual, alcanzamos la cifra de 900, y sabemos que somos muchos más.
Por lo que respecta a atemorizar, nosotros ya llevamos 16 años soportando no sólo amenazas
de toda índole, sino juicios y multas por centenares, el último lote ha sido 79 notificaciones de
301 euros (50.000 pesetas) por defender pacíficamente nuestro patrimonio secular en ruinas
frente a una corporación indiferente, hasta tal punto esto es verdad, que hace unos meses
regresó de Venezuela un vecino que había estado ausente 40 años y cuando llegó al casco
exclamó desolado ¡pero si esto está igual que cuando me fui! Ninguna novedad, el
atemorizador dice que son los otros los que atemorizan. Continuará.
RUPERTO BARRIOS DOMÍNGUEZ.
(Icod de los Vinos)