CRÓNICAS DE UN PUEBLO SAN JUAN DE LA RAMBLA JOSÉ Mª PÉREZ MONTES
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Para no extenderme demasiado me limitaré a comentar algunos episodios, como los
ocurridos en el pleno de marzo de 2001 celebrado en el antiguo Ayuntamiento donde, hubo de
recurrir a la Guardia Civil ante el temor de producirse disturbios callejeros. Aunque nada de
eso ocurrió reseñar que uno de los asistentes al pleno se me acercó con la intención de
golpearme, lo que fue evitado por los miembros de la Policía Local. La ―cacerolada‖ e
insultos que los vecinos del litoral profirieron contra los consejeros del Cabildo de Tenerife,
el Presidente de la Federación Tinerfeña de Fútbol, y el sacerdote que vino desde Santa Cruz
para bendecir las obras de mejora y rehabilitación del Campo de Fútbol de Las Aguas.
Insultos de los que tampoco se libraron los niños de las medianías, todos ellos del Sporting de
San José.
Mención especial merece lo ocurrido en Semana Santa de hace algunos años, en la que
este alcalde y los concejales recibimos silbidos y abucheos para que no acompañáramos a la
procesión, por lo que tuvimos que retirarnos avergonzados y al mismo tiempo tristes, por el
lamentable espectáculo que estaban dando en la Semana Santa. Si a esto le añadimos las
descalificaciones que venimos soportando desde algunos periódicos y televisiones, las
denuncias en los Juzgados y las continuas amenazas; sin duda alguna son una muestra
inequívoca de la presión a la que este alcalde ha sido sometido.
No hace falta decirte de donde vienen estas acusaciones, y mucho menos dar sus
nombres porque todos los conocemos. Eso sí, que sepas que el Partido Socialista los apoya
con el único propósito de frenar el importante avance de progreso y modernidad conseguido
en los últimos años.
Tampoco puedo pasar por alto la denuncia que en el 2002 presentaron contra mí
doscientas treinta y cinco vecinos de la parte baja. Me acusaron de corrupto y de haber
destinado dineros públicos a otros fines. No contentos con eso, pedían al titular del Juzgado
que depositara en concepto una fianza de 80 millones de las antiguas pesetas o de lo contrario,
al embargo de todos mis bienes. Desde entonces, y hasta que conocí el fallo del juicio que me
absuelve de toda responsabilidad he vivido en un puro sobresalto, al igual que mi familia y
mis compañeros de corporación. Aunque aso sí, confiando siempre en la Justicia.
Lo expuesto hasta aquí no es sino una muestra de la presión vivida durante todo este
tiempo, sobrellevada sólo con el apoyo, la confianza y la consideración que tú me has
brindado siempre, apoyo que espero continuar recibiendo en el futuro.
Si me preguntas ahora, ¿todo esto ha valido la pena? Con toda la sinceridad del mundo
tengo que responderte que sí. Ha merecido la pena, porque estaba en la obligación de atender
la petición que me hacía la Asociación La Unión. Ha valido la pena porque esa petición la
consideré de justicia y porque tú, al igual que todos los miembros de esa familia se merecen
vivir en un pueblo moderno y próspero como el que estamos construyendo. Y en esa
construcción tu apoyo ha sido decisivo, y sin eso nada hubiera sido posible. Por eso y muchas
cosas más tengo que darte las gracias, y espero seguir contando contigo en el futuro para
terminar nuevos proyectos que haga a San Juan de la Rambla más moderna y habitable para
todos.
No me gusta ser reiterativo, pero hay ocasiones en las que es preciso recordar que si
bien hemos ido conquistando parcelas de progreso y bienestar para todos los ciudadanos,