Página 171 - CRONICAS

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CRÓNICAS DE UN PUEBLO SAN JUAN DE LA RAMBLA JOSÉ Mª PÉREZ MONTES
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José Antonio Cruz indica que ―el alcalde ha hecho lo que no ha hecho nadie, te atiende
en su despacho aunque no tengas cita, o si no te atiende en la calle porque es sencillo con los
vecinos.
Antonia Rodríguez, también vecina, dice que ―no hubo riñas ni peleas, pero se llamó a
la Guardia Civil para llamar la atención, porque no iba a pasar nada.
Otros vecinos que participaron en la
caravana de la victoria
aseguran que los
sanjuaneros no nos dejaron pasar y volcaron algunos container de basura para impedir la
marcha. En ese momento intervino la Guardia Civil.
Una vecina del casco histórico que prefirió no identificarse comentaba que se asustó
cuando ―después de escuchar los voladores, oímos unas pitas salvajes y mucho griterío. Desde
mi casa se oía un verdadero escándalo. Es seguir hurgando en la herida y restregarnos cuatro
años más que ellos tienen el poder‖. Pilar Rodríguez, la portavoz del PSC, comenta la
estupefacción que se dibujó en la cara del alcalde y algunos concejales cuando subió a
felicitarlos.
―NO QUEREMOS AQUÍ UNA PEQUEÑA BOSNIA‖
José Juan Castro, presidente de la asociación de vecinos Rambla, asegura que en el
caso de San Juan de la Rambla ―la mayoría no tiene razón‖. ―No nos podemos sentir
representados por un alcalde que nos ataca‖. indicó, y a pesar de que ―no queremos aquí una
pequeña Bosnia, el alcalde no intenta una buena convivencia entre los vecinos, sino parece
que se está esperando a que corra la sangre. En opinión de Castro, la situación que se vivió en
el municipio, una vez que cerraron las mesas electorales y se conoció el recuento de papeletas
y la configuración de la nueva corporación ―fue horrorosa‖.
Pilar Rodríguez (d), portavoz del PSC, habla con unos vecinos
―El teniente de alcalde, que no había dado ningún mitin durante la campaña electoral
en la zona baja, se presentó con una comitiva de coches más allá de las doce de la noche en
actitud desafiante rodeado de pitas, jaleo y griterío‖. ―Todos tenemos derecho a vivir‖, afirma
José Juan Castro, pero ―aquí se está viviendo un absolutismo puro y duro, si yo tengo el
poder, yo te machaco y eso no puede ser‖. Castro sabe perfectamente que el deterioro social