Página 160 - CRONICAS

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CRÓNICAS DE UN PUEBLO SAN JUAN DE LA RAMBLA JOSÉ Mª PÉREZ MONTES
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Diario de Avisos, octubre 2002
(111) CACIQUISMO
Al alcalde de la mitad de San Juan de la Rambla, por voluntad propia, en su lucha
mezquina le ha pasado lo que a ciertas revoluciones, que han acabado cayendo en los mismos
errores y cometiendo idénticos (o peores) desmanes que el enemigo al que se los atribuían.
Su manida muletilla de que en el casco de este pueblo hubo caciques que abusaron de
sus aparceros en las medianías es verdadera y a mí nunca me parecerá mal que se abomine de
dichos personajes, pero hay que recordar por enésima vez para que aquello no parezca un caso
único que hasta en el último rincón de España hubo una estructura caciquil secular, tan
importante y arraigada que incluso Cánovas del Castillo allá por 1876 confió su farsa política
bipartidista al mecanismo falseador de esa inmensa red de caciques así que, salvo rarísimas
excepciones, nadie escapó a sus atropellos pero, en honor a la verdad, también hay que repetir
que comparados con los de La Laguna, La Orotava, o Güimar, por ejemplo, los caciques de
San Juan de la rambla fueron unos mansos corderos. Por fortuna hoy disfrutamos de una
democracia que nos ha situado en el pelotón de cabeza de los países más avanzados y, que yo
sepa, en ningún municipio de nuestra autonomía se ha producido esta aberración, sino que las
masas antes subyugadas se percataron enseguida de que el remedio para atajar aquella
amenaza es bastante sencillo, o sea, ir a votar cada vez que haya elecciones.
En San Juan de la Rambla ocurrió justamente lo mismo, pero lo envenenaron con un
insano deseo de revancha y de venganza contra esta parte del pueblo, de donde ya se ha
marchado la mayoría de los caciques, y sus descendientes son ciudadanos con el artículo 14
de la Constitución a cuestas buscándose la vida como todo el mundo, y la inmensa mayoría
del vecindario sufrió incluso más que los de arriba a aquellos opresores porque los tuvieron al
lado.
En 15 años el Ayuntamiento se ha convertido en una maquinaria cuyo objetivo es el
desarrollo de las medianías, en algunos casos desproporcionado, al precio de mantener en
servicios mínimos a la Costa utilizando toda suerte de trucos y artimañas para conseguirlo,
esto es tan cierto que aquí nos sentimos permanentemente estafados y no nos cansamos de
preguntarnos donde están los impuestos que nos cobran con tanta diligencia. Todo lo que
hacen no lo viven como un éxito de su gestión sino como un triunfo sobre los de abajo y lo
usan para humillarnos junto con la prensa, la TV, la revista municipal, cartas oficiales e
incluso las fiestas como ha ocurrido el pasado mes de septiembre con las del barrio de San
José.
Antes conviene recordar que para las fiestas Patronales del casco la comisión
consiguió del ayuntamiento el equivalente a 75.000 pesetas después de un vergonzoso
regateo, sin embargo los festejos del barrio de san José fueron un enorme despliegue de
personal y de medios del ayuntamiento y, especialmente de dinero, para disfrute casi
exclusivo de los vecinos, porque a los de otros pueblos no les apetece dada la pésima fama
que se han ganado con este contencioso municipal a los de abajo tampoco que además, tienen
miedo de ser agredidos pues en el último incidente de hace unos meses se presentaron dos
empleados municipales bien adoctrinados en el bar ―Tabaiba‖ del casco amenazando e