Página 102 - CRONICAS

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CRÓNICAS DE UN PUEBLO SAN JUAN DE LA RAMBLA JOSÉ Mª PÉREZ MONTES
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Este testimonio vecinal quiere manifestar nuestro desacuerdo con el cambio de sede
del Ayuntamiento y con el atropello a que estamos sometidos los habitantes de la zona baja de
San Juan por parte del grupo de gobierno.
Por último, y al igual que la A.V. La Unión, apelamos a la cordura, unidad y
convivencia. También a la solidaridad e igualdad.
*
Presidenta y tesorera del Centro Cultural Rambla
MARÍA CARMEN MÉNDEZ Y HERMINIA ABREU *
Diario de Avisos, 6 de junio de 2001
(067) SAN JUAN DE LA RAMBLA
Creo que tengo derecho a expresar los pensamientos ―desordenados de momento‖, que
cruzan mi mente en este desaguisado inútil y vergonzoso, tanto en lo social como en lo
administrativo en que nos ha colocado el alcalde Manolo Reyes Reyes, al que desde esta
página le digo sin ánimo de zaherir, que si no le gustan las críticas, que no las provoque.
Que ser de un pueblo tranquilo amante de la armonía en la convivencia ciudadana, nos
ha metido en un estado bochornoso, acción poco ejemplarizante para la clase política.
Entiendo que en el transcurso de estos catorce largos de mandato, la A.I.S.,
Agrupación Independiente de San Juan de la Rambla, se ha convertido en una especie de
ordeno mando absoluto que definirse de independiente, gobierna sin organigrama con
negligencia y oscurantismo, mientras no se demuestre públicamente el por qué un edificio
situado en el barrio de San José fue subvencionada su construcción con más de 85 millones de
pesetas con fondos públicos por la Consejería de Comercio para un centro comercial, lo
convirtió el señor alcalde en un ayuntamiento ―además para que, si nunca se encuentra en él
excepto para que le hagan la foto‖.
No olvide el señor alcalde, que es autor de un extenso escrito publicado hace poca
fechas en un medio de comunicación local, el cual firma como alcalde y cerrajero, tampoco
debe olvidar que en un canal de televisión privada declaró que en la zona del casco no le
aceptan por ser hijo de agricultores. Los términos en que ha querido expresarse el señor
alcalde parecen pueriles, tratando de justificar catorce años de ineficacia y continuos errores,
producto de su sistema que no trascienden a la opinión pública.
Pues mire, nadie cree que sea usted tan modesto ni víctima de su pueblo; en cuanto a
su profesión de cerrajero, es tan digna y respetable como otra cualquiera, y el ser hijo de
agricultores es un sentimiento noble y enorgullecedor ligado a la madre tierra que nos
alimenta y nos da la vida.
Tras este largo tiempo, hemos aprendido a conocer el peculiar estilo de actuar de
nuestro alcalde, una cosa es predicar en los medios de comunicación y otra es dar trigo en la
realidad.
Si evaluamos el tiempo de poltrona por gestión, nos salen unos intereses muy altos a
pagar para un pueblo que no sólo no prospera, sino lo peor es que se divide. Tare ardua para
los alcaldes de las próximas generaciones, por lo tanto, el pueblo es víctima de su propia
mayoría.